El pasado día 26 de Abril, comenzamos un concurso con nuestros amigos de Gleeden en el que regalamos un kit de juguetes sexuales de nuestra tienda erótica. Si aún no has participado, aún estás a tiempo de hacerlo. Ese kit de juguetes puede ser tuyo.

Te preguntarás... ¿Y qué hay que hacer para conseguirlo? Pues tienes que contar una anécdota o experiencia divertida, rara, intensa o ridícula que te haya ocurrido con un juguete sexual. Te lo contamos todo en blog.gleeden.com .

 Un jurado compuesto por miembros de Tus Juguetes Sexuales y Gleeden elegirá la mejor historia y será el/la ganadora de un lote compuesto por: una pintura corporal de chocolate; un bálsamo de labios efecto frío; un lubricante de sabor; un anillo vibrador y un huevo masturbador tenga.

¡Suerte!

A continuación, os dejamos con uno de los relatos recibidos, pues los iremos publicando en nuestro blog y en Gleeden semanalmente, para que os entren ganas de ir contando vuestras experiencias.

Había estado pensando en una travesura para realizar con mi pareja, pues
solía decirme que me faltaba algo de chispa y ser un poco malvado, que esas
situaciones eran las que más le ponían. Y se me ocurrió comprar un pequeño
juguete, pero no uno cualquiera, sino alguno que me permitiera romperle los
esquemas. Me fui a visitar una tienda erótica de mi barrio. Había pasado
muchas veces por la puerta pero nunca me había decido a entrar. Esta vez
estaba decidido a llevar a cabo alguna fantasía sexual verdaderamente
traviesa.

Entré y empecé tímidamente a observar los diferentes aparatos y juguetes
que mostraban. La mayoría consoladores o vibradores de multitud de formas y
tamaños. También mucha lencería de fantasía y productos tipo perfumes o
afrodisiacos. Yo me quedé observando la parte de consoladores/vibradores,
intentando averiguar cual sería el equilibrio entre un tamaño
suficientemente excitante pero no tan "enorme" que le pudiera asustar... Se
acerca la dependienta, y me pregunta si me puede ayudar.... Es una mujer
madura, atractiva y que demuestra que conoce bien en qué consiste el
negocio en el que trabaja y que muchos juguetes los ha experimentado de
primera mano...

Le cuento un poco mi idea de llevar a cabo una fantasía, esa travesura,,
pero no tengo claro por qué decidirme. Ella me guiña un ojo y me muestra lo
que llama "unas balas vibradoras". Me explica que consta de una parte que
se introduce en la vagina y que produce intensas vibraciones en el
interior, mientras que la otra parte es un mando a distancia con el
controlas el funcionamiento e intensidad de la vibración. Me cuenta alguna
de sus experiencias con ellas y me asegura que será muy excitante. Incluso,
dentro de la complicidad de la conversación, y entre risas de medio en
broma medio en serio, llega a decirme que le parezco “muy mono” y que si no
tengo éxito ella se ofrece a que podamos probarlo juntos… Yo le sonrío y le
digo que le cojo la palabra mientras seguimos con nuestras risas.

Me fascina la idea!, Y mi lado perverso del cerebro empieza a imaginar la
situación.

Lo compro, y separo las dos partes del juego para hacerle llegar la bala,
mientras yo me quedo con el mando a distancia. Así que se lo hago llegar
junto con una entrada al cine y las instrucciones precisas para que lleve
colocada la bala dentro de su sexo.

Todo se cumple a la perfección y nos vemos entonces en el cine. Ella
aparece muy arreglada con un vestido muy sexy... eso no estaba en mis
instrucciones pero me encanta. Vamos a ver una película que acaban de
estrenar y con mucho contenido erótico... obviamente la había elegido a
propósito para probar nuestro juguete.

La película comienza, y según aparece la primera escena con alto contenido
erótico acciono el mando y automáticamente suelta un gemido AAhhhh!....
quizá mi falta de práctica hizo que subiera la intensidad demasiado
rápido.... pero mirando su rostro, veo que no le ha molestado, sino todo lo
contrario. Incluso me sonríe con sorpresa, con mirada de *decirme:* No me
lo puedo creer!!!

Según sigue la película sigo conjugando la excitación de las escenas con la
intensidad de la vibración.... por la fuerza con que me va clavando las
uñas en mi brazo se que está llegando a uno de sus orgasmos.... Intenta no
hacer ruido.... No llamar la atención... pero no puede evitar sutiles
gemidos...mmmmhhhhh.... aaaahhhh..... sé que está a punto de correrse y
subo al máximo la intensidad...

No puede más!!!!. lanza atrás su cabeza y esta vez, absolutamente
desinhibida lanza un último gemido SSiiiiiiiii!!!

Tus uñas se han clavado completamente en mi antebrazo y sus piernas se
cierran para recoger hasta los últimos gramos de placer que corren por su
sexo.

Cuando se recompone, me mira con una sonrisa, acerca sus labios a mi oídos
y me *susurra:*

- Eres un cabronazo.... Ahora me toca a mi......

Y acto seguido noto como me baja la cremallera y saca mi miembro..... Está
completamente duro de la excitación de sentir como se corría.... Yo ante el
miedo de que puedan vernos coloco sobre mis piernas la chaqueta para tapar
lo que se pueda… en el fondo no es plan de que nos echen del cine en ese
justo momento...

Empieza a masturbarme siguiendo el juego que yo había llevado... con cierta
suavidad pero subiendo la intensidad según las escenas...

Yo decido contraatacar... al fin y al cabo ella todavía lleva la bala
dentro... y mi mano está libre para apretar el botón hasta que se retuerzas
de placer....

Así en plena guerra sexual llega, posiblemente la escena más tórrida de la
película, yo no puedo resistir la excitación y aprieto el botón al límite
hasta que vuelvo a escuchar tu gemido AAAAHHHHH!, Se vuelves a correr....!
pero esta vez sin cortarse! Sin miedo al resto de gente que nos rodea….
Dejando soltar sus inhibiciones y permitiendo que el climax sea total.

Y yo, sin posibilidad de resistencia ante tal expresión de placer, sucumbo
corriéndome también mientras cierro los ojos y me retuerzo en el asiento
derrumbándome de gusto..... OOOHHHHH!

No me puedo creer que haya sido capaz de montar esa aventura y que haya
salido tan perfecta. Y creo que ella, por su forma de mirarme, también ha
quedado realmente sorprendida y satisfecha, al menos como travesura. Nos
sonreímos y tenemos muy claro que no vamos a poder volver a ese cine, tras
constatar que más de un mirada fija sobre nosotros nos reprochan nuestra
falta de discreción..... Nos volvemos a mirar y no podemos evitar una
carcajada...

Ahora tenemos que terminar la velada, pero ya en algún sitio más discreto.

Anónimo.